Un grupo de chamanes y curanderos peruanos aseguró, en un ritual colectivo realizado en Lima el 29 de diciembre de 2025, que Nicolás Maduro dejaría el poder en 2026 en medio de tensión con Estados Unidos. Con la ayuda de plantas como ayahuasca y San Pedro, afirmaron haber “visualizado” graves conflictos entre ambos mandatarios que incluso podrían “destapar una tercera guerra mundial”.
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Según el chamán Cleofé Sedano, del departamento amazónico de Loreto, “este año prácticamente se retira Maduro” y en el enfrentamiento con Washington “el ganador va a ser muy pronto Estados Unidos”. Tres días después del inicio del año, Estados Unidos bombardeó varias zonas de Venezuela y secuestró al presidente.
Durante el ritual, los chamanes colocaron fotografías de líderes mundiales y arrojaron brebajes sobre las imágenes mientras formulaban sus vaticinios sobre el futuro de la crisis venezolana y otros conflictos globales.
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Los curanderos pronosticaron además sismos “muy fuertes” en distintas partes del mundo, aunque anticiparon “calma” en Perú durante las elecciones presidenciales y legislativas de abril, en contraste con el clima de inestabilidad regional. A la vez, alertaron que Sudamérica y el resto del planeta podrían verse “muy afectados” por una eventual intervención estadounidense motivada, según ellos, por la “ambición” por el petróleo venezolano.
En su visión, Venezuela seguirá arrastrando “problemas económicos” mientras se mantenga el choque con Trump, aun después de la captura de Maduro. Los chamanes describieron al mandatario estadounidense como un líder con “mucha ansiedad”, pero dijeron que el ritual también buscó “limpiarlo” para que, junto a otros dirigentes, pueda pensar en la humanidad y dejar los conflictos de lado.
Ritual, negocio y polémica
En ciudades como Lima, estos rituales de fin de año se han convertido en una práctica extendida que combina tradiciones ancestrales con la oferta de servicios esotéricos para alejar la mala suerte y atraer prosperidad, salud y amor. Para ello se utilizan hojas de coca, plantas alucinógenas y brebajes, y en algunos casos animales silvestres, lo que ya generó advertencias del servicio forestal peruano por el uso ilegal de fauna en más de 2.300 casos vinculados a ceremonias de este tipo.