Desde que asumió el Gobierno libertario bajo la promesa de desfinanciamiento en salud y en todos los sectores esenciales de la economía, los hopitales ingresaron a una crisis presupuestaria con precedentes similares a los de la dictadura: presupuesto congelado, despidos, campañas mediáticas orqustadas por el Gobierno para lograr el aval social en torno al desprestigio de las y los trabajadores de las distintas instituciones, como en la actualidad sucede con el Hospital Garrahan.
Lamentablemente, el reconocido hospital no es el único que atraviesa su peor crisis en democracia, sino que el conjunto de hospitales está inmersa en esa situación.
De acuerdo a un informe elaborado por la Universidad de Buenos Aires (UBA), desde hace más de doce meses que "la actualización presupuestaria para la función salud de la UBA es del 0%".
En el documento, la UBA denunció el brutal congelamiento de fondos destinados a la atención sanitaria universitaria y alertó que la última actualización de la asignación presupuestaria para el sector fue en abril de 2024, en el marco de la multitudinaria Marcha Federal Universitaria.
"Resulta imprescindible actualizar el presupuesto en virtud de la inflación sufrida", indicaron las autoridades de la institución, teniendo en cuenta que desde aquel mes la inflación medida en CABA trepó al 70%, mientras que "numerosos insumos y servicios sanitarios superan holgadamente ese porcentaje”.
En ese sentido, detallaron que el presupuesto total de la UBA para 2024 fue de $590.000 millones (USD 490 millones), del cual, el 85% se destinó a salarios y el 15% restante a gastos de funcionamiento, a la vez que que el 15% asignado a gastos de funcionamiento, unos $100.000 millones (USD 80 millones), se distribuyó en partes iguales entre la función educación e investigación y la función salud.
Por último, el informe también destacó la situación salarial: un no docente que ingresa con la categoría más baja (7) percibe un salario básico de $570.905 y unos $220.000 adicionales por garantía salarial. Un docente que inicia su carrera, ya sea como ayudante, JTP o profesor adjunto, no alcanza el Salario Mínimo, Vital y Móvil, que en mayo es de $308.200 (básico $200.000, con garantía salarial $250.000). En tanto, un médico residente en un hospital universitario cobra en mano unos $1.200.000, mientras que un profesor titular con dedicación exclusiva y sin antigüedad recibe $1.500.000. Un no docente de categoría 5, la más baja profesional, tiene un básico de $822.106 más $100.000 de garantía salarial. Un becario de investigación percibe mensualmente $880.000, con un estipendio atado al salario que “también ha perdido casi la mitad de su valor adquisitivo”. Además, el valor de la hora cátedra de un docente secundario de la UBA está un 25% por debajo del de un docente secundario de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El Hospital Clínicas recibe a pacientes de todo el país, y más del 50% de ellos no tienen cobertura social.
"Es, también, el único hospital que tiene la infraestructura necesaria para poder montar guardias de emergencia en sus propios pasillos frente a situaciones de catástrofes, como sucedió con el incendio de Cromañon, el atentado a la AMIA o la masacre de Once", resaltaron.