El acto de cierre de campaña de Provincias Unidas en CABA reflejó, en sus discursos, una fuerte crítica tanto al oficialismo encabezado por Javier Milei como —aunque en menor medida— hacia el kirchnerismo. En ese marco, en el estadio Obras del barrio de Núñez, El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro y el ex kirchnerista Florencio Randazzo aprovecharon la ocasión para evidenciar las falencias del gobierno actual y reivindicar una propuesta superadora, aunque no exenta de interrogantes y contradicciones.
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Pullaro fue enfático al señalar los límites de la gestión presidencial: “El kirchnerismo tuvo la oportunidad de sacar a la Argentina adelante (...). Derrocharon esos dólares en populismo. Este gobierno que trabajó para corregir los desequilibrios fiscales se quedó enredado en el mundo financiero en lugar de ver la forma de desarrollar a la República Argentina”. En tanto, Pullaro, quien fue uno de los mandatarios que más apoyaron a LLA en su primer año y medio de gobierno, calificó a la gestión Milei como "populismo de centro derecha". Lo llamativo de la tenue crítica es el lugar en el que ubica a un entramado político al que la ultraderecha le asoma por los poros, se cuela en cada palabra del Presidente y sus huestes, entre las que se cuentan adoradores de Jorge Rafael Videla, misóginos, homofóbicos y odiadores seriales de distintas minorías.
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Randazzo, por su parte, fue contundente al diferenciar su idea de Estado de la actual administración: “No es el Estado presente (en referencia al kirchnerismo, del que formó parte hasta 2015) que dejó 52% de pobreza, ni el Estado que plantea este Gobierno, que es un Estado ausente”. Si bien reivindica la política como estrategia de transformación, su declaración “Somos la única alternativa de Gobierno porque los demás han fracasado en Argentina” resulta parodiable teniendo en cuenta que Provincias Unidas lleva unas pocas semanas de conformado.
Por su parte, el candidato en CABA, Martín Lousteau apeló a una perspectiva técnica que, si bien propone “gestionar bien” el Estado, no logra despegarse del horizonte de crisis: “A las familias no les alcanza la plata, los comercios abren las puertas y no venden, las empresas tienen caída de la demanda y suba de las tasas de interés. La deuda está asfixiando a las familias. Eso no es casualidad, es producto de cómo está diseñado el plan económico”. Así, marca una distancia respecto a la gestión Milei pero elude explicitar cuál sería su hoja de ruta para sortear el estancamiento.
El cordobés Llaryora llamó a “construir un camino distinto en Argentina”, pero fue cauto a la hora de definir en qué se diferencian sus políticas de las adoptadas por el oficialismo, y enfatizó más el tono federal y dialoguista que la confrontación. Por último, Schiaretti insistió en denunciar las retenciones como “el peor impuesto”, sin ahondar en alternativas concretas para la financiación estatal fuera del esquema tradicional.